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Este día, en conferencia de prensa de la JRN El Salvador y funcionarios jóvenes nos hemos pronunciado sobre la situación de violencia y la falta de oportunidades para los jóvenes.

Vemos con preocupación la falta de voluntad de este Gobierno de resolver los problemas que más nos afectan a los jóvenes.

Reiteramos la propuesta de integrar una mesa interpartidaria de juventudes en el INJUVE, hablamos de nuestras iniciativas de reformar la Ley del Primer Empleo, y un incremento en la inversión en educación.

También nos pronunciamos a favor de una Comisión Internacional contra el Crimen y la Impunidad en El Salvador. No entendemos cuál es el miedo del Gobierno en establecer un mecanismo como la CICIES en El Salvador. Los jóvenes necesitamos creer en las instituciones de nuevo.

Parece ser un método cliché de campaña electoral proponer la creación de oportunidades para los jóvenes. Los políticos reciben nutridos aplausos y los jóvenes que votamos por ellos, nos vemos decepcionados con las promesas no cumplidas.

Por supuesto que la inversión en educación debe ser la principal propuesta si queremos ofrecer oportunidades a los jóvenes. En El Salvador tenemos un sistema de educación que deja mucho que desear, precisamente porque las políticas públicas educativas no se miden adecuadamente, no se planifican a largo plazo, y no se les apuesta con recursos suficientes. La educación, lejos de ser una pieza en el tablero político electoral, debe ser por lo menos el único acuerdo de nación en el cual todas las fuerzas políticas, gremiales y sociales debemos estar en sintonía.

La educación privada, lejos de ser un enemigo al desarrollo, ha mostrado ser innovadora y efectiva en formar liderazgos. Debemos estar vigilantes a cualquier intento de regular excesivamente, manipular o limitar el potencial de los centros de estudios privados en El Salvador.

En la campaña presidencial de 2014, se propuso la creación de Universidades Públicas en todos y cada uno de los departamentos. Esto con varios propósitos: descentralizar aún más la Universidad de El Salvador (que hoy por hoy tiene un enfoque casi exclusivamente capitalino), obligar la competencia en la calidad y la oferta académica que brinda el estado por medio de nuestros impuestos, y por supuesto acercar la oportunidad de educación a todos los departamentos y evitar la migración interna de los jóvenes.  (Esto inclusive puede ayudar a romper el monopolio que tienen los burócratas capitalinos sobre la educación superior pública). Las universidades nacionales de todos los departamentos pueden competir entre sí para brindar mejor oferta universitaria en la cual los mismos estudiantes, juzgando la oferta puedan escoger a cual asistir. Todos los políticos mencionan la necesidad de apostarle a la educación, pero vemos pocas propuestas serias de incrementar la inversión en educación. Hoy, como Juventud de ARENA reiteramos nuestro llamado a invertir por lo menos un 6% del PIB en Educación.

Las pasantías en empresas, oenegés, municipalidades o instituciones gubernamentales siempre han sido un mecanismo interesante en el cual el joven puede adquirir experiencia.  Además de una adecuada preparación, eso nos piden siempre que buscamos trabajo: experiencia. Lejos de regular y limitar las pasantías con promesas de contratación, debemos promoverlas quitando estos obstáculos.

El emprendimiento se ha convertido en una herramienta que los mismos jóvenes han sabido explotar en varios casos exitosos de micro y pequeña empresas creadas y operadas por jóvenes visionarios que se atreven a arriesgar su capital, su tiempo y sus conocimientos para generar riqueza y oportunidades de empleo. En este rubro, vemos que el principal enemigo de la creatividad es la burocracia y la excesiva “tramitología” impuesta por el gobierno (sin importar su color).

El emprendimiento no es exclusivo al mundo empresarial. Hemos visto muchas iniciativas de oenegés, clubes de beneficencia, y las actuales leyes para asociarse y organizarse como sociedad civil no facilitan la creación de las mismas.

Dentro de los partidos políticos aún no tenemos una cultura de apoyo a los jóvenes. Algunos partidos, como el caso de ARENA se abrieron a la posibilidad de postular candidaturas de jóvenes en las pasadas elecciones, y para la próxima campaña electoral me atrevo a proponer sistematizar un apoyo real y concreto para que estas pocas, aunque valiosas, candidaturas no sean la excepción de la regla.

No tenemos nada que celebrar, tenemos mucho que hacer.

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